El debate CAV/VAV es uno de los más recurrentes en el diseño de ventilación, y casi siempre se plantea en términos equivocados. El caudal constante no es una versión anticuada del caudal variable: uno está concebido para garantizar una cantidad de aire fija, el otro para perseguir una demanda cambiante. La pregunta útil es más concreta: ¿esta zona tiene un requisito firme de caudal constante?, ¿la ocupación o la carga contaminante oscilan lo suficiente?, ¿puede la instalación de control agregar la demanda de los terminales y llevarla hasta el ventilador?
Una sola diferencia que explica todo lo demás
Un sistema CAV (caudal constante) fija el caudal que llega a cada local. Cuando cambia el caudal en otra parte de la red y se altera la presión, la compuerta CAV se reposiciona para devolver el caudal al valor de consigna. Al sistema le da igual cuántas personas haya en la sala: garantiza cuántos metros cúbicos por hora entran.
Un sistema VAV (caudal variable) persigue la demanda. Los sensores de CO₂ y TVOC alimentan el controlador del terminal, que abre o cierra la compuerta: peor calidad de aire, más caudal; calidad aceptable, menos. El sistema entrega lo que el local necesita en ese instante.
De esa intención de diseño se derivan todos los costes, consumos y exigencias de mantenimiento que siguen.
Caudal constante: virtudes y factura
Dónde gana el CAV
- Control sencillo y estable. Sin sensor de calidad de aire en el lazo no hay deriva que perseguir. Las perturbaciones de presión se absorben en el terminal y la consigna se mantiene durante años tras la puesta en marcha.
- Inversión baja y mantenimiento descomplicado. No hay transmisores de CO₂/TVOC ni controladores inteligentes que comprar, basta una consigna de caudal fijo y no hay calibración periódica de sondas.
- Cumplimiento normativo sin discusión. Donde la norma impone una renovación de aire constante, o donde medir la calidad del aire en continuo resulta inviable — naves de producción, laboratorios químicos, salas limpias — el caudal fijo cumple el articulado sin asumir el riesgo de una modulación por demanda.
Dónde te cuesta el CAV
- Mal rendimiento a carga parcial. Una sala medio vacía sigue recibiendo el caudal de diseño. En invierno es calor que se escapa por la extracción; en verano, carga de refrigeración adicional en la batería.
- Nula adaptabilidad. Cuando un local cambia de uso — una oficina diáfana reconvertida en sala de reuniones — el caudal fijo ya no corresponde a la nueva ocupación y la compuerta debe reajustarse a mano.
- Inestabilidad al apilarse con VAV. Una compuerta CAV necesita cierta presión previa y un caudal mínimo para regular. Si se coloca aguas abajo de una caja VAV, al cerrar esta la presión previa se desploma y la rama pierde su consigna.
Caudal variable: virtudes y factura
Dónde gana el VAV
- Ahorro real. La ventilación por demanda evita el sobresuministro, y el ahorro crece con la oscilación de ocupación y las horas de funcionamiento; por eso el VAV es la solución de referencia en certificaciones de edificación sostenible.
- Adaptación a ocupaciones mixtas. Oficinas diáfanas, salas de reuniones y superficies comerciales cambian de carga hora a hora; el terminal VAV lo sigue y puede tomar señales de sensores de terceros y del BMS.
- Integración a escala de sistema. Con control central de presión estática, la demanda de los terminales se suma y se transmite al ventilador, que baja de vueltas cuando lo hace el edificio: el ahorro trasciende el terminal.
Dónde te cuesta el VAV
- Más inversión y puesta en marcha más exigente. Sensores, controladores y actuadores cuestan dinero, y la puesta en marcha debe relacionar umbrales de sensor, posición de compuerta y caudal, y comprobar después el enlace con el lazo central de presión estática.
- Dependencia de la salud del sensor. La precisión de la sonda decide la calidad del control. Sin limpieza y calibración rutinarias, la lectura deriva, el control de caudal se degrada y la calidad del aire interior cae con ella.
- Un caudal mínimo obligatorio. Para que el muestreo siga siendo válido, el terminal no puede cerrar del todo; en periodos de baja demanda se mantiene un consumo basal.
Comparativa directa
| Dimensión | CAV | VAV |
|---|---|---|
| Objetivo de control | Caudal de impulsión fijo | Caudal según demanda |
| Equipamiento del terminal | Compuerta de caudal constante, ventilador de caudal constante opcional | Sensor + controlador + compuerta VAV |
| Inversión inicial | Baja | Alta |
| Puesta en marcha | Sencilla: una consigna fija | Compleja: calibración y verificación del conjunto |
| Consumo a carga parcial | Deficiente | Bueno |
| Mantenimiento | Escaso, sin calibración de sondas | Mayor, sensores que limpiar y calibrar |
| Locales idóneos | Naves de producción, laboratorios, salas limpias | Oficinas, salas de reuniones, comercio, hoteles |
| Riesgo principal | Rama desequilibrada al montarse con VAV | Deriva de sensores y caudal mínimo |
La solución híbrida viable: control por zonas y en el ventilador
La mayoría de los edificios reales no son CAV puro ni VAV puro; contienen ambos tipos de zona. El criterio sensato no es enhebrar los dos tipos de compuerta en una sola rama, sino gobernarlos en niveles distintos:
- Dar rama propia a las zonas de caudal constante. Salas limpias, laboratorios y naves de proceso mantienen una rama CAV dedicada con un ventilador EC de caudal constante que sostiene su propia consigna, al margen de la modulación general.
- Dejar que las zonas variables trabajen en VAV. Los terminales de oficina, reuniones y comercio modulan según la demanda de sus sensores y la reportan aguas arriba.
- Cerrar el lazo en el ventilador. Un regulador central de presión estática suma la demanda de los terminales en una consigna de presión y ajusta la velocidad del ventilador EC por 0-10 V o PWM. Si baja la demanda, el ventilador baja con ella en lugar de seguir a plena marcha contra compuertas que cierran.
En ese esquema el ventilador deja de ser una fuente de aire a régimen fijo y pasa a ser el actuador que materializa el ahorro. El SF146A-E092A3-CA, ventilador centrífugo EC de doble aspiración y caudal constante, está concebido justamente para ese servicio: 600 m³/h, hasta 480 Pa, 180 W a 230 V CA, 1200 r/min, 52±1 dB(A), IP42, rodete PA6+GF25 % sobre rodamientos NSK, de −25 °C a +50 °C. Sus cuatro curvas de servicio medidas corresponden a PWM 100/65/40/20 % (Vsp 10,0/6,5/4,0/2,0 V), lo que ofrece cuatro caudales de diseño — 600, 450, 300 y 180 m³/h — y los mantiene cuando la resistencia del sistema sube de unos 100 Pa a 300 Pa, sin reequilibrar la red.
Para caudales mayores, el resto de la serie SF146A y la serie SF160, de mayor presión (hasta 705 Pa), ofrecen el mismo control 0-10 V/PWM para integrarse al control central de presión estática. Sobre la ventaja de eficiencia de los motores EC a carga parcial, consulte el análisis de la tecnología EC con rotor PMSM IE5; sobre la configuración de admisión, la comparativa entre ventiladores de doble y simple aspiración.
Lista de verificación: cinco preguntas
- ¿La zona exige un caudal constante obligatorio? Si sí, CAV primero; no se negocia el cumplimiento por una cifra de consumo.
- ¿Oscilan mucho la ocupación y la carga contaminante? Oscilaciones amplias y muchas horas de funcionamiento son lo que amortiza el VAV.
- ¿El edificio mantendrá sensores y controles? Sin capacidad de calibración, la precisión del VAV se degrada rápido y el CAV pasa a ser la opción de menor riesgo.
- ¿El terminal está aguas abajo de otra compuerta de control? Nunca apile CAV debajo de una caja VAV: el desequilibrio está garantizado.
- ¿Puede el ventilador seguir al sistema? Si puede, el ahorro llega hasta el ventilador; si no, cerrar compuertas solo embalsa el aire sobrante contra la red.
Respondidas esas cinco preguntas, el dilema CAV/VAV se convierte en un cálculo de ingeniería y no en una preferencia. Si necesita un ventilador EC de caudal constante para una rama CAV, o un esquema de ventilador que siga una consigna central de presión estática, envíe caudal, presión estática, señal de control y espacio disponible a nuestro equipo técnico para que le proponga una selección.